Monumenti

Uno de los monumentos de la antigua Roma más bonitos, además espléndidamente conservado, es el templo de Portuns (erróneamente llamado de la Suerte Viril) que domina la antigua zona del foro boario, es decir de la zona que antiguamente era dispuesta para el mercado del ganado.

Es uno de los monumentos mas conocido en el mundo. Obra de arte de la arquitectura, es todavía hoy un ejemplo del genio creativo de la civilización romana. El Pantheon construido en el 27 a.c. por Marco Agrippa  yerno del emperador Augusto, es el templo romano por excelencia.

En el corazón del Foro de Trajano, cerca de vía de los Foros Imperiales, surge la columna Trajana. Esta columna fue inaugurada en el mayo de 113 d.c. para celebrar y exaltar las victorias del Emperador Trajano en Dacia (la hodierna Romania); este emperador conquistó esa región llevando el imperio Romano a su máxima expansión territorial (mas de 5.400.000 Km cuadrados).

Cerca del Pantheon, a pocos pasos de la conocida Vía Del Corso, esta una pequeña plaza con restos de un gigante templo romano y gracias a su grandeza, en los siglos fue utilizado para muchas cosas. Estamos hablando de Plaza de Piedra y el monumento de que vamos hablar es el templo de Adriano. Construido en honor del emperador Adriano, que murió en 138 d.c.; según la voluntad de su sucesor y hijo adoptivo, Antonio Pio, este templo tendría que tener dimensiones notables como podemos ver gracias a la ultima pared que queda.

Cerca de ‘Porta Mayor’, una de las puertas más hermosa de las antiguas Mura Aureliane, esta con su majestuosidad un monumento fúnebre que más de las veces no obtiene la consideración que se merezca por las personase que pasan de allí. Descubrido en 1838, cuando Papa Gregorio XVI demolió las torres defensivas que en el tardío periodo imperial (principio del siglo V d.c.) fueron construidas sobre Porta Mayor, esta particular construcción tiene como característica, casi única, de ser un verdadero documento que captura todas las etapas del procedimiento de la planificación de más de 2 millones de años!

Uno de los monumentos más famosos de Roma, aunque no sea muy amado por los romanos. El altar de la Patria o mejor dicho el Victoriano, esta construido con una variedad de mármol muy clara (mármol de botticino), casi deslumbrante que, en realidad, poco se acerca a los que son los monumentos romanos que se encuentran cerca. Estos, están construidos con travertino o con tipologías de mármol menos claras respecto al botticino.

Puede ser que es la escalera más conocida en todo el mundo para la espectacularidad que la caracteriza y la convierte en una etapa fundamental por lo que visitan la ciudad eterna también si por pocos tiempo. Obra de arte de la arquitectura barroca, esta escalera conecta la central Plaza de España con la Plaza de Trinità dei Monti, en la que esta la homónima iglesia. 

El templo de Saturno, en el corazón del Foro Romano, está dedicado a una de las divinidades más fascinante del panteón romano.  Saturno, asociado a Crono, era el dios protector de los campos y de las semillas y junto a la esposa Opi protegía su cosecha. Destronado por su hijo Júpiter y echado desde la Hélade, fue acogido por el Dios Jano en el suelo itálico y allí reino hasta la muerte de este último.

En la antigua Roma el triunfo era una ceremonia muy importante con la cual venia celebrada la figura de un general que había conquistado una grade victoria militar. Era el Senado que, con un decreto, establecía “el triunfo” que venía conceso solo con si tenía algunas particulares características (por ejemplo, tenían que morir en batalla por lo menos 5.000 enemigos).

El Palatino es una de las famosas siete colinas de Roma, en la cual, según la tradición, el 21 abril del 753 a.c. Rómulo fundó la ciudad, después de haber establecido los confines, hasta ahora visibles, de la así llamada “Roma cuadrada”. Casi a los pies de la colina, hacia el Tíber, se abre una cavidad natural, llamada “Lupercales”, que fue la cueva en la cual la loba, según la tradición, amamantó Rómulo y Remo, hijos de la vestal Rea Silvia y del Dios Marte. El Palatino, que domina el Foro romano, es un cofre inmenso de tesoros que demuestran la grandeza de la Ciudad Eterna durante toda la historia de la civilización romana.

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