El pintor maldecido

En 1592, a la edad de 21 años, llega en Roma un joven pintor lombardo desconocido, que será destinado a cambiar la historia de la pintura imponiéndose como uno de los más grandes artistas. Su nombre era Michelangelo Merisi, en arte el “Caravaggio”. Caravaggio, así llamado porque la familia era originaria del homónimo país lombardo, nació el 1572 en Milán y desde allí partió hacia Roma, poco más que un veinteañero, probablemente para escapar a un problema judiciario. El primero de una luna lista.

En 1592, a la edad de 21 años, llega en Roma un joven pintor lombardo desconocido, que será destinado a cambiar la historia de la pintura imponiéndose como uno de los más grandes artistas. Su nombre era Michelangelo Merisi, en arte el “Caravaggio”. Caravaggio, así llamado porque la familia era originaria del homónimo país lombardo, nació el 1572 en Milán y desde allí partió hacia Roma, poco más que un veinteañero, probablemente para escapar a un problema judiciario. El primero de una luna lista.


Merisi encarna el más clásico y evidente ejemplo de artista genial y desregulado. Tuve una vida corta, murió ni siquiera teniendo cuarenta años en el 1610, pero tuve una vida llena de eventos turbulentos y, como decimos nosotros, lleno de “vueltas de tuerca”. Vivió en Roma 14 años y se escapó de la Ciudad Eterna, exactamente, para escaparse de la condena a muerte después de una partida de pelota cuerda. Vivió una existencia echa por contradicciones y excesos, entre el lujo inmoderado de la corte papal y de las familias nobles del tiempo y matones, prostitutas y hombres de negocios sucios que pululaban los callejones de la Roma del 600. Sus sujetos, devenidos inmortales gracias ad una fama que después muerto sobrepasó los confines de su siglo y de los siglos subsiguientes, de echo eran los poblanos que lo circundaban, las personas de la calle, que el tanto amaba, era el realismo que llegaban a conferir a sus obras. Caravaggio de hecho fue el pintor del “real”, el que llegaba a poner en la tela la realdad por como era; no una visión imaginaria y perfecta para acercar las figuras a Dios si no la descripción cruda, directa y verdadera de lo que es. Llego como nadie a producir el sentimiento del real a través de un uso sapiente y irrepetible de la luz. En los cuadros de Caravaggio es la luz que domina la escena; una luz que proviene de las figuras y que contrasta en manera evidente con el fondo negro, cupo, oscuro. Todo como si desde este contraste, fruto también de la preocupación de el artista, el realismo de la escena y de las figuras encontrará su as evidente exaltación. En Roma, sobre un total de 50 obras pintadas por el genio lombardo, hay 20 diseminadas no solo en las Iglesias, pero también en pinacotecas y colecciones públicas. Es inútil decir que hablamos de la ciudad con el mayor numero de cuadros del Merisi en el mundo.  Una ultima curiosidad sobre Caravaggio: hoy, su fama universal y el echo que es considerado uno de los mas grandes artistas de cualquier época, sus óperas tienen un valor inestimable; pues bien, siendo muy apreciando cuando era en vida, fue uno de los pintores menos pagados de su época. La historia le a hecho justicia.     

 

Giuseppe Rosselli

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